Cuando chica le dio por ponerse un piercing en la lengua, después en el ombligo, después en la ceja, en el labio, en la oreja.
Decía que eran una muestra de su identidad, que le gustaban, que nunca se los iba a sacar.
Eran parte de ella.
Parte de ella quedó afuera cuando entró a su primera entrevista de trabajo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario