viernes, 24 de julio de 2009

Fósforo

Dicen que la vida es corta, demasiado corta como para que la puedas ver en el momento en que el humo de un fósforo recién prendido deja de ser visible.También dicen que la vida es aquella cosa que se pasa por tu mente en el momento de morir. Nunca he muerto, no sé que tan fidedigna es aquella idea.

De hecho, ni siquiera sé si puedo decir que nunca he muerto.

Puedo decir que quiero una vida no vida porque la vida que vivo ahora no es vida, pero no son muchos los que me puedan entender cuando digo aquello. Tampoco sé si yo misma lo entiendo o es sólo algo que suena bonito. Quizás es algo de las dos, quizás no es ninguna.

Sólo sé que no quiero morir de pronto, tampoco quiero morir lentamente y teniendo conciencia que todo lo que haya hecho o no en mi vida me pesará. No quiero que me pese el no haber hecho algo, pero tampoco quiero que me pese el haber destruido la vida de alguien con caprichos que no necesariamente debían ser respondidos.

No sé que tanto de verdad tenga lo que escribo lo que pienso o lo que veo. De pronto me siento viviendo una mentira. De pronto siento que no vivo. De pronto siento que todo lo que vivo es una creación de mi mente y que todo lo que la gente dice vivir es una creación conjunta. Quizás la vida es una mísera creación conjunta tipo matrix...

No sé.

No sé.

Quizás los Testigos de Jehová tienen razón y solo quedan 23.457 personas que lograrán ser se salvadas.

Ni siquiera sé si quiero ser una de ellas...

Creo que me conformaría con estar con las personas que quiero en el momento en que estalle el sol.

Porque hasta ahora son las únicas certezas que tengo:

Que hay gente que me quiere; que hay gente a la que quiero....

Y que el sol estallará, en una llama infinitamente más potente que la de un fósforo, pero que sentiré mucho menos.

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